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¿Quién decide de verdad en tu empresa? Probablemente no está en el organigrama.

Foto del escritor: tmatchmx/HDT
tmatchmx/HDT
24 sept
2 min de lectura

El padrón de decisión: la lista que ninguna empresa tiene y todas necesitan.


Pide el organigrama de cualquier empresa mediana y compáralo con lo que pasa un martes cualquiera. Vas a encontrar dos organizaciones distintas: la que está dibujada y la que funciona.

En la que funciona hay personas que deciden compras sin tener el puesto. Hay un socio que no aparece en ninguna caja pero cuya opinión frena o destraba proyectos. Hay un familiar del dueño, un asesor externo, un proveedor de confianza, un gerente que ya se iba a jubilar y sigue decidiendo por teléfono. Nada de esto es ilegítimo. Lo peligroso es que no esté escrito.


El padrón de decisión

En consultoría lo llamamos padrón de decisión: la lista de quiénes sostienen realmente la operación y quiénes toman decisiones, con o sin puesto formal, con o sin nómina. Es distinto del organigrama porque responde otra pregunta. El organigrama dice quién reporta a quién; el padrón dice quién puede decir sí o no, sobre qué, y desde cuándo.

Levantarlo toma unas semanas y siempre produce sorpresas. La más común: descubrir que una decisión importante pasa por alguien a quien nadie le ha dado esa responsabilidad, y que por lo mismo nadie mide.


Tres preguntas para cada nombre

Qué función sostiene. No qué título tiene: qué parte del trabajo se cae si esa persona no está.

Sobre qué decide. Compras, contrataciones, precios, comunicación, tiempos. Con límites explícitos.

Desde cuándo y hasta cuándo. La vigencia es la parte que casi nadie registra, y es la que permite responder, meses después, quién era responsable de algo cuando ocurrió. Sin fecha de entrada y de salida, la pregunta «¿quién autorizó esto?» no tiene respuesta seis meses más tarde.


Línea de mando, segundo a cargo y satélites

Con el padrón levantado, la estructura se puede ordenar en tres capas. La línea de mando: quienes sostienen las funciones principales y reportan resultados. El segundo a cargo de cada función: el relevo formado que cubre cuando el titular falta. Y las posiciones satélite: las personas que deciden sin aparecer en el organigrama, que ahora quedan registradas con su alcance y su vigencia.

Registrar a los satélites no es quitarles poder; es darle a la dirección la posibilidad de saber quién está decidiendo qué. Y darle a esas personas algo que rara vez tienen: claridad sobre hasta dónde llega su palabra.


Por qué esto importa más en organizaciones que crecen rápido

Una empresa que crece, una unidad que se abre, un proyecto con fecha de cierre o un equipo que se arma en semanas comparten el mismo riesgo: se llenan de decisores informales antes de que alguien los escriba. Cuando el problema aparece, ya nadie sabe cómo se llegó ahí.

Escribir el padrón de decisión es la primera acción que hacemos al instalar estructura con el método de La Colmena, y es también la que más vale por sí sola. Una organización que sabe quién decide puede corregir a tiempo. Una que no lo sabe, se entera en la auditoría.


Alejandro Herrera Cobos · Socio fundador de HDT-RH Consulting · Socio consultor de La Colmena

 
 
 

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